La venta del 'Makroud' se convierte en una actividad estacional intensa que refleja la convergencia de la dimensión económica, social y religiosa del mes sagrado. La importancia de este postre no se limita a su aspecto gastronómico, sino que trasciende para convertirse en parte de una identidad cultural que reúne a las generaciones con su patrimonio. Mientras los vendedores se ocupan de cortar y empacar los trozos calientes, en el fondo se desarrollan escenas cotidianas de encuentro y trueque, donde la ciudad antigua revive como un espacio vibrante y lleno de vida. Los residentes visitan la ciudad antigua para adquirir provisiones para la mesa, desde dátiles y panes hasta dulces que exponen en las fachadas de los locales. En los callejones de la ciudad antigua de la capital de Túnez, donde las antiguas piedras se fusionan con los sonidos de los vendedores y los aromas de los dulces calientes, el 'Makroud' mantiene su presencia como uno de los elementos más destacados de la mesa de iftar en Túnez. El 'Makroud' es considerado uno de los postres más antiguos de Túnez, estrechamente vinculado a la memoria popular. Se prepara con masa de sémola rellena de dátiles, que se fríe hasta obtener un color dorado, antes de sumergirla en miel o espolvorearla con azúcar. Sus métodos de preparación varían de una región a otra, pero su presencia en las mesas de iftar une a las familias como un ritual culinario que simboliza la generosidad y las tradiciones heredadas. Con la llegada del Ramadán, el ritmo de vida en Túnez cambia. Después de las horas de ayuno, los mercados populares se llenan de actividad poco antes de la hora de la iftar.
'Makroud': El Corazón del Ramadán Tunecino
'Makroud', un postre tunecino antiguo, se ha convertido en una parte integral de la identidad cultural y un símbolo del Ramadán, reuniendo a las generaciones y animando los mercados antiguos de la capital.